Dos forasteros en Madrid

septiembre 16, 2017

¡Hola, hola! Como dije en la entrada anterior, más adelante os iba a hablar de un encuentro que llevaba esperando durante meses y que finalmente he podido vivir hace menos de una semana: el conocer a una de las personas que a día de hoy (a pesar de vivir tan lejos) siento más cercanas en mi vida. Pues bien, una semana después de estar nerviosísima porque apenas quedaban veinticuatro horas para vernos, os voy a contar cómo fueron esos días Madrid y, sobre todo, como conocí a Noelle por fin.


El reencuentro fue en la estación de Atocha, cerca de las diez de la mañana. Llegué yo bastante agobiada porque el día anterior había acabado agotada del trabajo y apenas descansé por los nervios aquella noche, así que se me acabó haciendo tarde. Total, que llegué a la estación y me encontré con que, ¡sorpresa!, no sabía donde estaba nadie. Problemas de una madrileña: conoces perfectamente la zona de Cercanías de Renfe pero te sacan de allí y te pierdes. Así que allí estaba yo, buscando por todas partes el Natura donde estaban Noe y marido (y enterándome así de que había uno en Atocha) mientras les enviaba mensajes desesperados tanto a ella como a While. Al final, fue esta última quien dio conmigo y me saludó con un abrazo apresurado antes de salir corriendo las dos hacia donde suponíamos que estaban nuestros catalanes favoritos.

Al final, encontramos a los forasteros antes de que ellos pudiesen vernos a nosotras y corrimos las dos hacia Noe a darle un abrazo del que por poco no sale viva (lo siento Noe). Prometo que desde ese primer abrazo y un saludo más de persona normal a À., no dejamos de hablar en todo el tiempo que estuvimos los cuatro juntos. No hubo momentos de timidez ni silencios incómodos, como yo esperaba. Éramos como cuatro amigos que se conocían desde hace mucho tiempo.

Tras el saludo inicial nuestra primera parada fue una cafetería que a While y a mí nos gusta bastante y a la que ya hemos ido en otras ocasiones: La infinito, donde tienen desayunos riquísimos y a buen precio, y además te tratan de maravilla.

Eso que veis en la imagen es mi tostada, que acabó siendo devorada después de cubrirla con deliciosa Nutella.
Allí estuvimos hablando, riendo y poniéndonos al día bastante tiempo hasta que se fue acercando la hora de comer y decidimos acompañar a Noe y À. a su hotel para que dejasen las maletas, y aunque la idea era despedirnos allí acabamos, no sé cómo, tomando algo en un 100 montaditos cercano. Confieso que yo debería haberme ido antes porque aquí una tenía que trabajar esa tarde y antes de eso ir a casa, cambiarme de ropa y comer, pero alargué el momento de la despedida lo máximo posible porque me lo estaba pasando demasiado bien como para marcharme ya.

Así pues, me marché al trabajo deseando que llegara la noche porque allí empezaba la segunda parte de ese fin de semana: cena en un japonés. Al salir del trabajo me reencontré con todos ellos y fuimos los cuatro caminando hasta el centro, en busca de un lugar donde cenar porque a esas alturas de la noche (pasadas las diez) estábamos hambrientos, y eso se vio reflejado en lo que acabé pidiendo para cenar.

Cuando voy a un japonés no pueden faltar los gyozas, esta vez de pollo al curry. Delicioso.
Y el plato principal que fui incapaz de terminar: yakisoba con pollo rebozado. Todo un manjar.
No es ninguna sorpresa que la comida de Udon está deliciosa, y aunque una de nosotras empezó a sentirse bastante mal a lo largo de la cena (mi teoría: la bajada de temperaturas de aquel día) lo pasé en grande. Prometo que esa noche me fui a la cama con una sonrisa.

No volvimos a vernos hasta el lunes siguiente, lo cual me acabó pasando factura. Tras varios días durmiendo poco y mal, y después de trabajar todo el fin de semana, estaba agotada, pero eso no me impediría volver a ver a While, Noe y À. antes de que estos dos últimos se marcharan. Quedamos por la tarde bien pronto para merendar en otro de mis lugares favoritos de Madrid, también visitado por While y por mí varias veces antes de este día: Lolina Vintage, una cafetería de Malasaña con cierto aire sesentero que es perfecta para pasar la tarde en un ambiente tranquilo y agradable. 




En esta ocasión, y teniendo en cuenta que ya había echado a perder el finde en cuanto a comida sana se refiere, acabé pidiendo un delicioso zumo natural y un riquísimo muffin de chocolate, porque si algo soy es golosa y quien bien me conoce lo sabe.

¿Veis esos brownies de ahí? Estuve a punto de devorarlos pero se salvaron por poco.
Como el sábado, lo pasé en grande, pero poco a poco se iba acercando un momento amargo: la hora de la despedida. Así, a eso de las seis decidimos ponernos en marcha para ir a recoger las maletas de nuestros señores turistas y dirigirnos caminando hacia Atocha, donde les veríamos marchar de vuelta a Barcelona. Por el camino hicimos una pausa mientras À. conseguía algo de comida para su viaje, pausa que nosotras tres aprovechamos para hacer el tonto con la que es una de mis aplicaciones de móvil favoritas y que si sois amantes de los filtros cuquis (y horrendos) tenéis que probar: SNOW. De este rato salieron algunas imágenes que pienso guardar para siempre en mi móvil (y quizás imprimir) y otras que por el bien común no debería ver la luz jamás. 

Las tres personitas que alegraron mi finde. Las fotos de SNOW se quedan en la intimidad.
Y después llegó el momento de decir adiós. Si dijera que no intenté retenerles en Madrid, que no intenté que se quedaran aunque fueran cinco minutos más, que no se me llenaron los ojos de lágrimas -que por suerte no consiguieron escapar-, estaría mintiendo. Duele despedirse de gente que aprecias y sabes que tardarás en volver a ver, sobre todo si durante varios días te han regalado varias risas. Por suerte ya está hablado que el reencuentro será este mismo año, esta vez en su ciudad, en Barcelona, y con pasármelo en esa futura visita la mitad de bien que lo he pasado estos días en su compañía me doy por satisfecha.

P.D: Si queréis leer otro punto de vista de esta visita haced clic aquí para volar a la entrada de Noe sobre estos días.


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2 comentarios

  1. Gracias por esta entrada, por tus palabras, por tus abrazos y por existir :')

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  2. ¡Qué encuentro tan bonito! Me ha encantando tu forma de contarlo, tan alegre y lleno de mimo ♥ Es genial que ya tengas planeada una visita a Barcelona... ¡seguro que lo pasáis igual de bien o merjor!

    ¡Un besote!

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