La mala educación

mayo 30, 2017

¡Hola, hola! Hoy vengo al blog para despotricar un poco, porque sí, porque a veces es necesario. ¿Y cuál es el tema afortunado? Educación. Pero no, no me refiero a la buena o mala educación que cada uno tenemos y de la que hacemos gala en nuestro día a día (la cual, por cierto, daría para rato también), sino a la mala educación que reina en España y que se imparte en los centros de enseñanza desde los primeros años de colegio hasta estudios superiores, sean universitarios o no. Porque, queridos lectores, la educación en nuestro país deja -por desgracia- mucho que desear.
Fuente: clic
Si bien voy a centrarme en esta entrada en la enseñanza superior, no quiero que pase desapercibida la mala educación que se da en colegios e institutos, en los que se valora únicamente la capacidad de memorización y lo único que se puntúa es la nota que se saca en los exámenes, generando no sólo un mal hábito de aprendizaje, sino falta de motivación y baja autoestima en aquellos que, a pesar de tener otras capacidades, sienten que al carecer de ese don para memorizar no sirven para nada (lo cual no es cierto). A esto, además, hay que sumarle los altos niveles de estrés que cada vez se presentan en edades más tempranas y una ansiedad en los alumnos que aumenta de forma exponencial a medida que avanzan los cursos.

En un principio, todo esto se justifica bajo la premisa "ahora lo pasas mal, pero luego podrás dedicarte a estudiar lo que te gusta". Esto es un clásico entre los clásicos: la esperanza de que una vez dejes atrás el instituto estudiarás lo que de verdad te gusta y disfrutarás aprendiendo. Sin embargo, una vez cruzas las puertas de ese centro que te ha visto sufrir durante años te topas de bruces con una realidad que dista mucho de aquella que tanto prometían.

Llegas a tu nuevo futuro ilusionada, deseando empezar a estudiar aquello que te apasiona, y entonces descubres que esa FP o carrera con la que tanto soñabas no son más que una extensión de lo que llevas años aguantando. Es en ese momento cuando vuelves a verte atrapada en un bucle de asignaturas sin sentido donde lo único que cuenta es que seas capaz de vomitar la materia que toca el día del examen. No importa si la entiendes o no, no importa si al entregar el examen todo se te olvida, no importa si has aprendido o has copiado. Lo único importante es sacar un cinco que te permita pasar página y volver el año siguiente a otra asignatura igual. A esta desmotivante ecuación hay que sumarle profesores que se aburren con sus propias clases, profesores que no son expertos en la materia e incluso profesores que no han trabajado nunca como profesionales de ella (me he topado con algunos que, en Comunicación audiovisual, no sabían encender una cámara de estudio. Eso sí, tenías que comprar y memorizar de pé a pá su manual) Y no olvidemos la falta de medios técnicos, la falta de orientación y, por supuesto, la falta de información. 

Contamos con un sistema educativo donde el alumno pierde su identidad al entrar al aula y se convierte en un simple número. Ya no es una persona, ya no tiene familia, problemas económicos o sentimientos. Sólo es una máquina de memorizar y si no puede escribir de memoria toda la teoría, al año que viene. ¿Qué no puede pagárselo? Fuera de la universidad.

Porque sí, la guinda del pastel se encuentra en el dinero, en la cantidad de dinero desorbitada que hay que pagar por una enseñanza pública, que se supone debe estar al alcance de todos. En pocos años las matrículas universitarias anuales han pasado de rondar los 600€-800€ a estar entre los 1500€-2000€. ¿Y la formación profesional? De ser unos estudios gratuitos a costar 400€ cada curso. Una auténtica vergüenza.

Es así como nos encontramos con la situación actual: mientras que miles de personas se quedan fuera del sistema por limitaciones económicas, otras tantas se ven atrapadas en unos estudios especializados en los que lo que menos se consigue es aprender. 

La educación en nuestro país necesita un urgente lavado de cara, porque como dijo un antiguo profesor mío (de los pocos que sí sabía de lo que hablaba): "estáis aquí para obtener un papelito que os permita trabajar, y ahí será donde aprendáis de verdad".

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8 comentarios

  1. A mi me duele este tema, porque siempre he sido un fracaso ya que no los profesores se molestaban en explicarme lo que no entendía no he sido capaz nunca de memorizar más de dos páginas. Yo creo que habiendo tantos países con sistemas educativos tan buenos, se podrían instaurar aquí. Empezando desde cero, no remodelando y remodelando como tratan de hacer continuamente y donde lo único que hacen es empeorar la educación año tras año. No pueden exigirte el B1 de inglés en la carrera cuando el inglés que has dado a lo largo de tu vida estudiantil ha sido una mierda y no has aprendido nada. Menos aún si no tienes dinero para pagar una academia mensual.

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  2. Desgraciadamente, en este país lo único que se valora es la capacidad para memorizar. Retenerlo todo y vomitarlo en un examen, y después olvidarse de todo porque sólo importa la nota. La gente no aprende, sólo memoriza. Y ojalá esto cambie. La gente paga para aprender y formarse, no para que le metan información en el cerebro, soltarla de golpe en un papel y listo. Qué tristeza.

    Abrazo <3

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  3. Justo hoy estuve hablando de esto mismo con mis compañeras de clase. Odio con todas mis fuerzas que los profesores no vean que los alumnos son seres humanos, que tienen problemas y que aprender no significa aprender todo de carrerilla.
    Estoy muy decepcionada con la educación de este país y lo peor es que pocos profesores sienten la profesión en el corazón y no cómo billetes a fin de mes.
    En fin.

    un abrazo♥

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  4. Que no cunda el pánico! Hay esperanza y las futuras generaciones de profesionales en el sector de la educación estamos aprendiendo a gestionar un cambio que ya está llegando a los primeros peldaños educativos (los más esenciales) y que poco a poco escalará hasta las universidades. De hecho en algunas facultades de educación (en la que incluyo la mía) ya se han abolido los exámenes 'memorísticos' y nuestras habilidades se evalúan de formas muy variopintas, y a pesar de que aún queda muchísimo trabajo por hacer y muchísimo que reflexionar, no todo está perdido. Me gustaría transmitir que la educación española no es sólo la mierda que hemos vivido nosotros/as y las generaciones anteriores, se está haciendo lo posible por optar a una transformación, hay escuelas pioneras en innovación (¡y ya las había en la República Catalana antes de la Guerra Civil!), lo que falta es mucha difusión de proyectos como la Escuela 21 o pedagogías alternativas que ya hace más de 10 años que están en funcionamiento en centros públicos, falta que la gente de pie no sólo esté informada sobre todo esto, sino que acepte, se interese y no tenga miedo a los cambios que son radicales en muchos casos, pero muy pensados, valorados y con un altísimo grado de reflexión y análisis. De verdad; hay luz, y no se vale seguir quejándonos sobre ello; buscad, leed, visitad, comprended, intentad abrir la mente y elegid una educación de calidad para las próximas generaciones, está en vuestras manos optar a metodologías innovadoras y hacerlas creer (y es una pena que la gente se queje tanto si después se caga de miedo cuando les dices que los libros y los exámenes van a pasar a otra vida).

    Un beso!

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  5. Tan real TODO. Aplaudo cada palabra (y joder, qué bien escribes y qué gracia para redactar). Yo donde más estoy aprendiendo es trabajando y, aunque me gusta aprender, me niego a volver a un sistema educativo porque es lo que dices: memorizar, desmotivar y acabar odiando todo cuanto te rodea. Ojalá mis hijos puedan disfrutar de una educación de más calidad (y yo ya procuraré en informarme para inscribirlos en sitios docentes donde se les estimule bien y disfruten sin ansiedad de un bueno y bonito aprendizaje - además del que daré yo desde casa, obviamente). Gracias por traernos temas tan interesantes :D

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  6. Por aportar un poco de experiencia o mala experiencia:
    No estés enferme, pero no hablo solo de una gripe, sino de enfermedades que duran meses, años o son crónicas. La flexibilidad para adaptarse a las necesidades de les alumnos es pésima o inexistente porque claro, tienes que ir a clase sí o sí, estudiar igual que los demás cuando, es posible, que tu ritmo sea diferente. Y un largo etc.
    Lo peor es pasar por ese estrés que lleva a una depresión a muches persones.
    Por mi parte, sigo luchando por mis sueños, yendo de frente, de lado y de culo con el sistema educativo.
    Un abrazo.

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  7. Me siento muy identificada con tus letras porque no hay cosa que más haya sufrido que la incapacidad de los profesores de enseñar, así como del sistema educativo de hacernos aprender de verdad y no memorizar y soltar datos, fechas y cosas insignificantes en un papel en blanco. Pero por suerte, como dice Albanie un poquito más arriba, puede haber luz, debe haber luz al final del túnel de aquellas que nos veos capaces de cambiar un poco esto, de aquellas que estudiamos, vivimos y sentimos por y para ello.

    Yo sólo espero que esto poco a poco cambie, y ser partícipe de todos los cambios que se den en la educación (o al menos verlos). Pero empieza a cobrar fuerza una manera distinta de ver y sentir las cosas, y en consecuencia, de plasmarlas. Está claro que no llegará lejos en poco tiempo, pero yo que ando husmeando por la educación, de verdad veo un brillo de verde esperanza que pueda tirar los muros de la incompetencia.

    Mucho, mucho ánimo
    y millones de abrazos.

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  8. Compartí y te comenté en Twitter en su momento porque sabía que al leerte me iba a identificar al cien por cien con lo que escribías. Yo escribí una similar cuando las fuerzas me flaqueaban porque normalmente siempre es a raíz del sistema de mierda en el que estamos cuando me pasa. Jamás me había sentido tan estúpida e inútil, y estoy deseando acabar ya y desintoxicarme de todo ese ambiente. Y entiendo que no todo el mundo lo viva así, pero me da mucha rabia recibir comentarios despectivos o quitándole importancia al asunto cuando es tan importante y trae tanta ansiedad, depresión y miles de problemas mentales, sociales y personales consigo.

    Gracias por hacerla tan bonita (en comparación la mía ahora es una caquita). Y mucha fuerza y abrazos virtuales, que desgraciadamente es lo único que se puede hacer cuando un sistema está tan vinculado y arraigado a raíces tan conservadoras y deshumanizadoras.

    A.

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